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Conversaciones de artesanas

Mi taller de joyería es muy básico, tengo medios rudimentarios pero tiene la magia de hacer que todo tenga más mérito , que sea más artesanal.

El otro día estuve en el taller de una artesana,  María Pérez , y me estuvo contando cómo empezó . Me encantó escucharla porque me pareció una lucha de verdad, un interés surgido de la casualidad y un riesgo al coger un camino totalmente desconocido. La conversación regada con café y palmeritas siguió hacia la cruda realidad , la de personas que trabajamos con pocos medios, que queremos luchar por hacernos un hueco (aunque pienso que el hueco de María ya es grande por sus méritos) y que nos encontramos con que el uso de la microfusión, las impresoras en 3D ,…  nos hacen muy difícil competir.

No perdemos la esperanza, valoramos lo que hacemos y sobretodo tenemos ilusión en nuestro proyecto.

Otra cosa llamativa de María Pérez es que también se dedica a la enseñanza. Imparte clases de joyería y de talla de azabache. Me hizo recordar mi primer día en clase de joyería. Me presenté a la profesora y ella me preguntó qué relación tenía con la joyería , si mis padres tenían taller o tienda y le dije que no. Su respuesta fue desalentadora : “Y ,entonces,¿qué haces aquí?” . Pues aprender un oficio con el que salir adelante aunque no tenga padrino debería haber sido mi respuesta pero no tuve valor para decírselo y ahora pienso en llegar a algo para poder explicarle algún día lo que hacía yo allí.

Gracias María Pérez por enseñar sin preguntar procedencia y tener ganas de hacer llegar a más gente este oficio.

 

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