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Reparaciones de joyería

No suelo coger reparaciones pero tampoco suelo decir que no a una amiga.

Le habían regalado unos pendientes de México y ella no suele poner pendientes tan  grandes así que decidió transformar uno en anillo.


Cuando me lo dio no vi nada extraño, parecía que iba a resultar fácil pero había trampa.

Lo primero que tenía que hacer era quitar la piedra para que al dar fuego no se estropease y me puse con ello. No había manera de sacarla, parecía que estuviera pegada con el mejor pegamento inventado hasta la fecha. 

Empecé a pensar en posibles soluciones, una de ellas era hacerle un taladro por la parte trasera y empujar pero ya empezaba a tener dudas y decidí consultar con mi maestro joyero .

¡Menos mal que existe Marce! Sin ver la pieza ya dio con la clave. Me explicó que hay una técnica bastante extendida en México , que es rellenar el chatón con una especie de resina teñida y cuando seca y endurece se le da forma haciéndola parecer una piedra. Al ser resina (o pegamento o masilla o lo que sea) no se le puede dar fuego alegremente porque puede quemar y derretirse.

La solución pasaba por hacer el taladro ( en algo había acertado) y dar calor con mucho cuidado a la vez que hacía fuerza por el taladro.

Después de sudar tinta para poder despegar la “piedra” acabé el encargo de mi amiga. Va a poder lucir su anillo gracias a mi suerte y a mi Marce.

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