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La guerra de los precios

El otro día en un mercado artesanal me tocó de vecino un artesano de plata . La verdad, yo estoy encantada de que me toquen al lado compañeros de profesión porque siempre acabamos intercambiando información, trucos,… 


Era un chaval muy majo y con mucha paciencia por lo que luego vi.

Pasó una “señora” y preguntó el precio de una pieza. Cuando el chico le dijo el precio ( bien barato, por cierto) le contestó: ” Uy, qué caro” .

La paciencia de mi compañero hizo que se callara aunque luego estuvimos comentando la jugada.

¿En qué cabeza cabe que te dicten los precios? ¿Creen que están en un zoco regateando? ¿Qué conocimiento tienen del oficio para valorar si esa pieza es cara o no?  ¿En qué momento desapareció la educación para llamarte ladrón a la cara y además desde la mayor ignorancia de lo que se habla?

Cada joya hecha a mano, quieran o no, lleva un montón de horas detrás que la mayor parte de las veces no cobramos. Y eso es culpa nuestra, por tontos, por miedo a gente como esta “señora”. 

Muchas veces me planteo el poner el precio al que lo vendo y debajo lo que sería el precio de las horas de planteamiento de diseño y el de desarrollo, el del metal, el del desgaste de herramienta,…. ¡Ah! Y también debería poner lo que pago de autónomos, impuestos, IVA, asistencia a mercados,…. Quizás así se pensaran dos veces lo que van a decir respecto al precio.

Como bien decía mi compañero, él podría explicarle que tal vez no sea cara la joya , quizás es que la “señora” no tiene suficiente dinero, a ver qué cara le quedaba pero optó por ponerle una sonrisa y callar. Ahí se ve la elegancia de uno y de otro.

Y seguramente la misma “señora” irá a tiendas de “marca” donde explotan a personas del tercer mundo para hacer una camisa que luego trae un logo por el que pagas 100 veces más, pero eso no es caro. Caro es lo que nosotros hacemos porque deberíamos cobrar lo mismo que los del tercer mundo.

Lo siento, tengo la “suerte” de que me tocó vivir a este lado del mapa. Tengo la suerte de dedicarme a una profesión que me gusta aunque sea muy dura. Y tengo la suerte de encontrarme a muy pocas personas como esa “señora”.

 Y espero tener la suerte de que la gente valore mi trabajo aunque no lo pueda pagar o tenga otras prioridades para sus gastos, cosa lógica porque yo también las tengo pero eso no me da derecho a menospreciar la labor de ningún artesano.

Un comentario en “La guerra de los precios

  1. Pues tienes toda la razón, el trabajo artesano hay que valorarlo… Yo siempre digo que cada objeto, prenda, …. hecho a mano se lleva un trocito del artesano que la ha realizado. De su esfuerzo, de su tiempo,…. y supone una gran recompensa ver que gusta y que todavia hay muchas personas que valoran estos pequeños tesoros únicos. Enhorabuena

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